La biblia de la psiquiatría, el DSM, está haciendo más daño que bien

La biblia de la psiquiatría, el DSM, está haciendo más daño que bien

Por Paula J. Caplan*

Hace cerca de un año, una joven madre me llamó, extremadamente angustiada. Ella había estado con insomnio, trabajando full time mientras cuidaba a su abuela moribunda cada noche. Cuando una crisis en el centro de cuidados de día de su hijo la forzó a luchar para encontrar un acuerdo con un nuevo centro de cuidados de día, su corazón comenzó a latir aceleradamente, provocando su traslado a la sala de emergencias. 

Luego de una evaluación rápida, el doctor de admisión declaró que ella tenía un desorden bipolar, la envió a una guardia psiquiátrica y comenzó a aplicarle peligrosa medicación psiquiátrica. De mis conversaciones con esta mujer, yo diría que ella estaba respondiendo a un agotamiento y alarma extremos, y no sufriendo una enfermedad mental.
Desde los 80s, cuando hice públicos mis intereses en el diagnóstico psiquiátrico, he oído sobre cientos de personas que han sido arbitrariamente abofeteadas con una etiqueta psiquiátrica y están luchando desde entonces. Casi la mitad de los estadounidenses tienen un diagnóstico psiquiátrico durante su vida. Recibir una de las 374 etiquetas psiquiátricas -desde desorden de pendencia de la nicotina hasta esquizofrenia- puede costarle a cualquiera su seguro de salud, su trabajo, la custodia de sus hijos, o el derecho a tomar sus propias decisiones médicas y legales. Y si los pacientes toman drogas psiquiátricas, se arriesgan a desarrollar desórdenes psíquicos tales como diabetes, problemas cardíacos, sobrepeso y otras serias condiciones. A la luz de la subjetividad de estos diagnósticos y del daño que pueden causar, deberíamos ser muy escépticos de ellos.

El diagnóstico psiquiátrico no está regulado, por lo que el doctor que se encontró fugazmente con la paciente antes mencionada no requirió mucho tiempo para comprender lo que causó el aceleramiento del corazón o para buscar la opinión de otro doctor. Si lo hubiese hecho, la paciente se hubiese dado cuenta que su diagnóstico bipolar no era necesario ni adecuado. Ni en su viaje a la sala de emergencias, ni en posteriores visitas a terapeutas nadie le explicó como las deprivaciones del sueño afectan la capacidad del cuerpo para manejar la presión.

En nuestro mundo crecientemente psiquiatrizado, el primer camino es a menudo clasificar todo por feliz rutina como desorden mental, asumir que éste está pasado en un cerebro roto o una desequilibrio químico, y prescribir drogas u hospitalización; incluso se sigue utilizando el electroshock.


De acuerdo con la biblia de los psiquiatras, el Manual de Diagnóstico y Estadística de Desordenes Mentales (DSM son sus siglas en inglés), el cual define el criterio para repartir etiquetas psiquiátricas, un paciente puede caer en una categoría bipolar luego de tener sólo un episodio “maníaco” que dura un mes o menos. Dado lo que esta paciente estaba enfrentando, no es sorprendente que ella haya estado hablando rápidamente, tuviera pensamientos acelerados, fuera fácilmente distraible y estuviera intensamente enfocada en ciertas metas (por ejemplo, en cuidar a su familia) -completando así los cuatro de ocho requisitos para un diagnóstico bipolar.

Cuando un trabajador social en la guardia psiquiátrica le aconsejó a la paciente que vaya en discapacidad permanente, concluyendo que su desorden bipolar le haría muy difícil trabajar, ella hizo como el experto sugirió. Ella también tomo una droga neuroléptica, Seroquel, que el doctor dijo que solucionaría su enfermedad mental.

En los próximos 10 meses, la mujer perdió sus amigos, quienes atribuían los cambios de sus cambios de humor normales a su presunto desorden. Su autoconfianza se desplomó; su matrimonio se vino abajo. Se mudó a lo largo del país para encontrar un lugar donde, con sus disminuidos ahorros, ella y su hijo pudieran mantener el lujo de vivir. Pero estaba aislada e infeliz. Debido al medicamento que tomó por sólo seis semanas, ahora, tres años después, ella tenía una condición ocular que podría destruir su visión.

Esta paciente es bien educada, y antes de su enfermedad, gozaba de buena salud. La investigación refleja que ella era más propensa a ser diagnosticada como enferma mental que un homnbre en las mismas circunstancias. El racismo, la discriminación por clase social y por edad, y la homofobia también pueden afectar a quien recibe un diagnóstico psiquiátrico.

Sería menos problemático si tales diagnósticos ayudaran a los pacientes, pero hacerse de una etiqueta dificulta su recuperación. Esto puede llevar a un terapeuta a enfocarse en estrechas listas de control de síntomas, con poca consideración por lo que está causando el sufrimiento del paciente.

El marketing del DSM ha sido tan efectivo que poca gente -aún terapeutas- se dan cuenta que los psiquiatras raramente se ponen de acuerdo en cómo etiquetar a un mismo paciente. Como psicóloga clínica e investigadora que sirvió (y renunció) en dos comités que escribieron la actual edición del DSM, yo creía que el manual era científico y que ayudaba a los pacientes y terapeutas. Pero luego de ver a sus editores utilizar pobres estudios cuantitativos o apoyar categorías que ellos querían incluir e ignorar o distorsionar investigación de alta calidad, ahora creo que el DSM debería ser desechado. 

Una no merecida aura de precisión científica rodea al manual: éste lleva “estadística” en su título e incluye un aparentemente preciso código de tres a cinco dígitos para cada categoría y subcategoría diagnóstica, así como también listas de síntomas que un paciente debería tener para recibir un diagnóstico. Pero lo que hace es simplemente conectar ciertos puntos, o síntomas -tales como tristeza, miedo o insomnio- para construir categorías diagnósticas faltas de fundamentos científicos. Muchos terapeutas ven a los pacientes mediante el prisma del DSM, tratando de calzar un ser humano en una categoría. 

En una convención en Filadelfia que comienza el 5 de Mayo, el editor del DSM, la Asociación Americana de Psiquiatría (APA son sus siglas en inglés), deberá votar si envía la próxima edición del manual, el DSM-5, a imprenta. La APA es un grupo de lobby para sus miembros, no una organización cuya máxima prioridad sean los intereses de los pacientes. Ha ganado cien millones de dólares por las ventas de la actual edición, el DSM-IV.

Allen Frances, jefe editor del actual DSM, defiende su manual como basado en la ciencia, pero al mismo tiempo ha reconocido su falta de rigor científico y el sobrediagnóstico que le ha seguido.
“Nuestra red se ha dispersado demasiado”, escribió Frances en una edición abierta de Los Angeles Times en 2010, refiriéndose a la explosión de diagnósticos que condujo a un “falsas epidemias” de desorden de déficit atencional, autismo, o desorden bipolar infantil. El manual vigente, lanzado en 1994, escribió, “capturó muchos ‘pacientes’ que hubiesen estado de lejos mucho mejor si nunca hubieran entrado al sistema de salud”.

Frances ha llegado a decir que “no hay definición de un desorden mental… Estos conceptos son virtualmente imposibles de definir precisamente”. 

Los profesionales de la salud mental deberían utilizar, y los pacientes deberían insistir en esto, lo que funciona: no diagnósticos de juicio complementario, sino en su lugar escuchar a los pacientes respetuosamente para entender su sufrimiento -y ayudarlos a encontrar vías más naturales de cura. Ejercicio, buena nutrición, meditación y conexión humana son a menudo más efectivos -y menos riesgosos- que las drogas y el electroshock.

Los pacientes no deberían ser limitados en la elección de su tratamiento, sino que deberían ser mejor informados. Si alguien conoce sobre las muchas vías en que el sufrimiento puede ser abordado, incluyendo una droga o tratamiento con potenciales beneficios y daños, y aún quiere probarlas, debería poder hacerlo. 

Mientras pacientes que piensan que han sido permanentemente dañados por un diagnóstico pueden presentar una demanda o una queja ante un organismo estatal de licencias, esto casi nunca sucede. Sin embargo, este fin de semana marca un gran cambio, ya que algunas personas están hablando: cerca de 10 personas que recibieron diagnósticos de la vigente edición del DSM están completando demandas contra los editores del DSM (yo he trabajado con pacientes para preparar sus demandas y estoy completando la mía como clínico implicado).

Los demandantes alegan que los editores del DSM no siguen los principios de ética de la APA, los cuales incluyen tener en cuenta al conocimiento científico y respetar el bienestar de los pacientes y su dignidad. Ellos están solicitando a la APA que ordene a los editores que corrijan el daño que les ha causado -o en un caso, a un familiar fallecido- o a quien haya resultado dañado por recibir una etiqueta. Ellos quieren que la APA sostenga una audiencia pública sobre los daños de los diagnósticos psiquiátricos para reunir información sobre la magnitud del daño y buscar vías para minimizarlo. Además, están pidiendo a la APA que deje en claro a los terapeutas y el público que los diagnósticos psiquiátricos no son científicos y que ponen a menudo a los pacientes en riesgo. 

Como me dijo la paciente etiquetada como bipolar: “si nunca hubiese sido diagnosticada, yo probablemente aún estaría casada, viviría cerca de mi familia y amigos y no estaría tan sola, y estaría viviendo en un precipicio financiero.” 

Publicado en el Washington Post el 27 de Abril de 2012. Traducido por Juan Manuel Duarte. Corregido por: Estefanía B.

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4 thoughts on “La biblia de la psiquiatría, el DSM, está haciendo más daño que bien

  1. Este tipo de artículos está escrito por psicoanalistas resentidos que reniegan de la ciencia. Son unos charlatanes que no pueden probar que el psicoanálisis tenga algo de eficiencia curando a las personas. Como la psiquiatría tiene un basamento científico, pudiendo demostrar científicamente sus efectos, la atacan de este modo.
    Hay que terminar con la charlatanería, y hacer ciencia.

    Muy bueno el blog!
    Pedro

    • Pedro, no se realmente si la que escribe este articulo (antigua colaboradora del DSM por lo q entendi) simpatiza con el psicoanalisis, lo cual ameritaria otra discussion con la cual tendría el encanto de desarrollar. Lo que me parece es que cualquier reduccionismo hacia la subjetivizacion del sujeto o hacia la objetivizacion total, es decir a tratarlo como un objeto de estudio sin poder ponerlo en su contexto, momento historico y condiciones materiales en las que existe no colabora al abordaje de la salud humana. Podriamos charalar tambien sobre un concepto de salud, pero en particular en el DSM V se esta discutiendo de patologizar y medicalizar a duelo, rebeldia a la autoridad (tendrian q medicar a unos cuantos en egipto y españa) http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/dsm-dsm5-psicologia-mercado-poder-diagnostico-psiquiatrico_0_664133801.html. O sea, todo el mundo es medicable. No niego que la psiquiatria pueda tener mayor basamento cientifico, pero tambien se rige por la sed de la ganancia de las grandes farmaceuticas q cotizan en bolsa. Entonces, muchas de las pruebas son forzadas para poder cerrar grandes negocios (recomiendo El Jardinero Fiel). En nombre de la ciencia se han hecho muchas aberraciones humanas y la verdad que no estamos mucho mejor que ayer. Me parece que mas que desarrollo de ciencia médica, primero tenemos que avanzar en una critica mas profunda al sistema de salud mundial y desde ahi discutamos las posibilidades de desarrollar la salud humana peleando por suficiente tiempo libre (abajo el capitalismo) para la creacion y recreacion mas que para la pasti q te deja bobo.

      Coincido en muy bueno el blog! jeje

    • los psiquiatras dicen que hay un desequilibrio químico que causa los desórdenes mentales, sin embargo, al igual que para saber cuál es el nivel de azúcar en la sangre hace falta una muestra de sangre, para determinar cuál es el nivel químico del cerebro, hace falta una muestra de cerebro, lo cual es imposible de obtener en un ser vivo… ES UNA CUESTIÓN DE FE RELIGIOSA LO QUE HACE QUE LA GENTE CREA EN LA PSIQUIATRÍA QUE DE PROBADO NO TIENE NADA Y LOS MISMOS TEXTOS PSIQUIATRICOS LO RECONOCEN YA QUE EL TÉRMINO QUE USAN ES “HIPÓTESIS” PARA REFERIRSE A LAS CAUSAS DE LOS DESÓRDENES MENTALES… EVIDENTEMENTE MUCHOS DE LOS QUE DICEN QUE LO QUE DECLARA LA PSIQUIATRÍA ESTÁ PROBADO NI SE MOLESTAN EN CONSULTAR TEXTOS PSIQUIÁTRICOS, SI LO HICIERAN PROBABLEMNTE NO DIRÍN ESTAS RIDICULECES COMO QUE ESTÁ PROBADO LO QUE DICE LA PSIQUIATRÍA.

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